La cura de mis heridas

Te mostré todas mis heridas. Las nuevas, las viejas y las que ni yo mismo conocía. Aliviaste mi dolor decenas de veces, llevándote tú una parte casi siempre.

Quise recompensarlo y creo que lo conseguí en alguna ocasión, pero tomaste sólo la parte que necesitabas y desechaste lo demás… Quizás no pudiste verlo, apreciarlo o simplemente para ti estaba de más.

Y en eso consiste nuestra amistad básicamente.